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sábado, 22 de mayo de 2010

El sincretismo religioso y la influencia del arte

De la catástrofe de la conquista y la violencia ejercida por las elites ibéricas, surgió un orden colonial que podemos llamar, junto con fuentes, indo-afro-americanos.Plural por sus razas y sus etnias, no fue pluralista porque las diferencias sociales y raciales se superponían.
Sin embargo, y a pesar de la rigidez de las barreras raciales, algunos puentes fueron establecidos entre las castas y las razas; un proceso de sincretismo religioso y cultura se desarrollaron, contribuyendo a la formación de una cultura colonial, que no fue una simple reproducción de las culturas metropolitanas.
Españoles y portugueses fueron antes que nada unos constructores. Si el siglo XVI fue el de la destrucción de las civilizaciones precolombinas, de aculturación forzada por el impulso de la cristianización, fue, igualmente, un siglo de edificación. Los espacios coloniales se recubrieron de ciudades. Un tejido cerrado de centros religiosos ligaron a las regiones; entre ellas se establecieron reyes de reciprocidad y de retribución económica y simbólica. Pero mientras las ciudades ibéricas eran representativas de un urbanismo medieval, con sus calles cerradas y estrechas que llevaban al castillo que servia de refugio en caso de ataque, sucedió algo distinto en las colonias americanas. Según un plano cuadriculado y trazado con cordel, las calles de las poblaciones coloniales se trazaban en ángulo recto siguiendo la tradición de los campamentos romanos, facilitando de esta forma el control político. Alrededor de la plaza principal, núcleo de la ciudad generalmente desprovista de murallas (a excepción de los puertos), se encontraban la iglesia y el palacio municipal, símbolos del poder espiritual y temporal de los colonizadores. La iglesia jugaba un papel importante en la elaboración y en el mantenimiento del orden político y simbólico. Los templos, los conventos, los colegios, los hospitales, las obras de caridad dependían de ella y el poder temporal fue a menudo instrumento del poder espiritual. Pero este catolicismo político se prolongo y se remodelo dentro de dos expresiones características de la cultura y de la civilización colonial: por una parte, el catolicismo sincrético de la religión popular, y por la otra el catolicismo estético del arte barroco.

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